lunes, 18 de abril de 2016

Ilusorio ayer



Ilusorio ayer

 Fue en esas horas en que la tarde inundaba de ternura las calles en el Poniente de Santiago, cuando mi madre me informó que nos iríamos de casa. 
Ese día -recuerdo- mis lágrimas rompieron en mis párpados.
 Han pasado diez años y volví a esas calles. De ese ilusorio ayer, solo quedan nuestras  promesas de adolescentes enamorados inscritas en las murallas de la antigua escuela pública de la esquina, y el sonido ausente de nuestras sonrisas procaces que vencieron el sinsentido de la vida cuando fuimos niños.
-"El reino de los almacenes fue destruido por el imperio de los supermercados"-, pensé.

lunes, 14 de marzo de 2016

Perdurar y no morir


                                         


Fue una noche típica en los barrios de casas bajas de Santiago, esas noches en que la oscuridad y  la luna simplifican las calles y hacen desaparecer sus rincones. Ese día caminaba distraído hacia Matucana y mientras me acercaba  a  la esquina de  Huérfanos con Esperanza, sentí por primera vez el sabor del peligro. Dos hombres emergieron repentinamente y me amenazaron con un puñal.  Obviamente nada memorable ocurrió después del asalto. No exhumé una piedra para golpearlos y arrancar como ocurriría en las películas. Apenas recuerdo esa sensación de querer perdurar y no morir.