Acaso eres…
Acaso
eres esa existencia final
que
aliviará mi caminar definitivo?
Podremos
abrir grietas en esta
realidad
aparente y uniforme?
Eres
esa conjunción que busqué
entre rosas y melodías sin tiempo.
No precisas del mundo, pues en ti
entre rosas y melodías sin tiempo.
No precisas del mundo, pues en ti
reside
el enigma del tiempo,
y
en tu despertar brota súbitamente
el mundo
y su incertidumbre.
En
tu regazo las hojas de otoño
caen
lentamente, y duermen en la quietud
que
solo tu cuerpo ofrece.
Y
esperan, en lo sucesivo,
revivir
con alguna lágrima tuya.
Eres
mi música que alivia mis desdichas,
Apareciste
cuando el viento en cada tarde
me angustiaba y asfixiaba.
Es,
entonces, cuando ahora, en tu presencia íntima,
tus
ojos me prefiguran un destino que,
a la vez, iluminan la esperanza en mi
porvenir,
nuestro
porvenir.
En
tu ausencia espero la venida de la noche
en la
que mientras advierto su unanimidad,
te extraño.
te extraño.
Te
extraño mirando a mis antiguas estrellas,
y
le pido a mis astros te protejan siempre.
Mientras
escribo mis palabras,
éstas
se demoran
porque
te pienso y te amo.
No
quiero que tu ternura expire jamás,
pues,
dotas
de certidumbre y dicha a mi vida.
Grato
es vivir en tu cuerpo, en tus caricias,
en tu
amor inmerecido.
Fuiste
mi epifanía en placitas de ayer.
He sentido
tu candidez y contemplado
tu
luz que vence a unánimes noches azules.
Venturosa
alma mía,
Oh, bella armonía que resplandeces
en
melancólicos atardeceres junto a mí.
Con
tu mano podré abrir grietas,
y así, podremos juntos, encontrar la libertad,
como
lo hacen las golondrinas de Plaza Brasil.
FESSOA

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