lunes, 29 de abril de 2013

Bajos de Mena (vida abolida)



"Se puede ser justo si no se es humano"
                                         
                                                     Conde de Lautréamont

Hace pocos días murieron dos menores atrapados en el fuego de su casa en los blocks de Bajos de Mena, Puente Alto. La Concertación -esa repugnante coalición de centro derecha-, creó esos guetos de marginalidad, indignos e inmorales. Barrios en donde la gente vive hacinada, en terrenos inmundos,sin privacidad,  excluidas absolutamente de la vida social, cultural y educativa de este país. Una política habitacional ejecutada en democracia -pueden creerlo- que diseñó un espacio segregado de más de 200 mil habitantes. Viviendas y barrios, además,  que se repiten en todas las orillas excluidas de Santiago, especialmente en las sufridas y tristes calles marginales del Poniente y Sur de la Capital.

¡Qué insulto, violencia y atropello a la dignidad de las personas, por favor!

¿Cómo puedo sentirme parte de un país que administra la muerte en contra de sus ciudadanos? Todas esas estupideces que fundan la chilenidad: la cueca, las fondas, la ramada, el huaso, la selección chilena, todas esas  trivialidades que nunca han logrado formar lo realmente importante: una comunidad de iguales entre los chilenos, y que además,  -y para agravar nuestra tragedia aún más- fueron creadas por nuestra élite, esa clase dirigente tan antidemocrática, tan radicalmente ignorante y moralmente corrupta, que nunca ha salido -en doscientos años- de su patético estado de naturaleza. Élite cuyo único propósito ha sido el de adormecer, atrofiar inteligencias y suprimir espíritus libres, el de dañar y negar al otro (competir), el de unir en el vacío a una nación inexistente que sólo está en su imaginación.  Esa clase social históricamente nefasta,  que mira los problemas desde la indiferencia y repugnancia del primer mundo de Santiago, en ese lejano, próspero, ordenado, limpio,  verde y rubio Oriente Metropolitano; esa élite, que controla y domina tan violenta, inhumana y mediocremente a sus iguales, sigue maltratando y vejando a los débiles  chilenos inconscientes de sí mismos...

Este país me da náuseas.....

miércoles, 24 de abril de 2013

Spinetta y "Los libros de la buena memoria".



El vino entibia sueños al jadear
Desde su boca de verdeado dulzor
Y entre los libros de la buena memoria
Se queda oyendo como un ciego frente al mar.
Mi voz le llegará
Mi boca también
Tal vez le confiaré
que eras el vestigio del futuro.
Rojas y verdes luces del amor
prestidigitan bajo un halo de rouge
Que sombra extraña te ocultó de mi guiño
qué nunca oíste la hojarasca crepitar?
Pues yo te escribiré
Yo te haré llorar
Mi boca besará
toda la ternura de tu acuario.

Más si la luna enrojeciera en sed
O las impalas recorrieran tu estanque
No volverías a triunfar en tu alma?

Yo sé que harías largos viajes por llegar.
Parado estoy aquí
Esperándote
Todo se oscureció
Ya no sé si el mar descansará...
Habrá crecido un tallo en el nogal
La luz habrá tiznado gente sin fe
Esta botella se ha vaciado también
Que ni los sueños se cobijan del rumor.

Licor no vuelvas ya
Deja de reír
No es necesario más
Ya se ven los tigres en la lluvia

lunes, 22 de abril de 2013

Libros, infierno y vigilia (Borges y la literatura toda la vida)



Son las 1:14 am., y como de costumbre leo algún poema o cuento de Borges o de algún otro poeta o escritor de mi gusto literario o filosófico. Para mí leer a Borges, Neruda, Schopenhauer, Ciorán o a Wittgenstein es más importante que amar o que tomarme un rico café escuchando al Flaco Spinetta o, incluso, hasta cuando recuerdo mis barrios, a mi calle San Pablo del irreal y sufrido Poniente de Santiago, y de todas las demás calles, amigos, almacenes, niñas que amé, noches que pendían de un hilo en blanco y negro que he olvidado y que ya son parte de mi ilusorio ayer.
La literatura ya es mi entraña, mi único alimento, y la poesía es mi felicidad ilusoria, mi tristeza real y mi única morada imaginaria. En ella quiero habitar y nunca más salir de ahí. Es el único lugar en el que me siento seguro y consciente de mí mismo.
Lo demás no me interesa.....
Este mundo exterior que se construye desde la hostilidad y la estupidez, especialmente en este país de gente absurda que ostenta vulgarmente cosas de una trivialidad sorprendente, la que ignora que cada uno de nosotros necesita del otro para ser mejor, y que, además, no es consciente de nuestras miserias y de que algún día moriremos. Lo primero lo puedo aceptar, este es un país de primitivos que aún no sale de su estado de naturaleza, pero lo segundo, me cuesta entenderlo; ese hecho irrefutable de que algún día moriremos se intuye,  no hay que estudiarlo en la escuela o en la universidad. .

El ser humano tal y como se ha constituido, me oprime y me hace profundamente infeliz. Si pudiera prescindir de él, lo haría irrevocablemente. Lo único que me alivia, por ahora, es pensar que mi vida es un sueño, pensada y administrada por otro sentado en su escritorio mientras estudia para su examen de grado.

En este sentido, para volver a lo que quiero anotar hoy, y para demostrarles que la literatura sí vale la pena vivirla y respirarla, -y perdonen toda la impertinencia de más arriba- les cuento que estuve leyendo un libro del escritor argentino llamado, "Discusiones" de 1932, el capitulo "La duración del infierno", y en su parte final, Borges dice lo siguiente:

"En esta página de mera noticia puedo comunicar también la de un sueño. Soñé que salía de otro —populoso de cataclismos y de tumultos— y que me despertaba en una pieza irreconocible. Clareaba: una detenida luz general definía el pie de la cama de fierro, la silla estricta, la puerta y la ventana cerradas, la mesa en blanco. Pensé con miedo ¿dónde estoy? y comprendí que no lo sabía. Pensé ¿quién soy? y no me pude reconocer. El miedo creció en mí. Pensé: Esta vigilia desconsolada ya es el Infierno, esta vigilia sin destino será mi eternidad. Entonces desperté de veras: temblando".


Estremecedor, ¿no?


sábado, 20 de abril de 2013

Alejandra Pizarnik (mujer de mi vida)



Alejandra Pizarnik, "En extrañas cosas moro":

"Simplemente no soy de este mundo... yo habito con frenesí la luna. No tengo miedo de morir; tengo miedo de esta tierra ajena, agresiva... no puedo pensar en cosas concretas; no me interesan. Yo no sé hablar como todos. Mis palabras son extrañas y vienen de lejos, de donde no es, de los encuentros con nadie... ¿qué haré cuando me sumerja en mis fantásticos sueños y no pueda ascender? Porque alguna vez va a tener que suceder. Me iré y no sabré volver. Es más, no sabré siquiera que hay un “saber volver”. No lo querré acaso"


miércoles, 10 de abril de 2013

Pessoa (o la vida irreal en un desasosiego sinsentido)

"El silencio que sale del ruido de la lluvia se extiende, en un crescendo de monotonía cenicienta, por la calle estrecha que miro. Estoy durmiendo despierto, de pie contra la vidriera, en la que me recuesto como en todo. Busco en mí qué sensaciones son las que tengo ante este caer deshilachado de agua sombríamente luminosa que se destaca de las fachadas sucias y, aún más, de las ventanas abiertas. Y no sé lo que siento, no sé lo que quiero sentir, no sé lo que pienso ni lo que soy".

"Nunca he amado a nadie. Lo más que he amado son sensaciones mías —estados de visualidad consciente, impresiones de audición despierta, perfumes que son una manera de que hable conmigo la humildad del mundo exterior, me diga cosas del pasado (tan fácil de recordar con los olores)— es decir, de darme más realidad, más emoción, que el simple pan cociéndose allá dentro en la panadería honda, como aquella tarde lejana en que venía del entierro de mi tío, que me había amado tanto, y había en mí vagamente la ternura de un alivio, no sé bien de qué".

"Es ésta mi vida moral, o mi metafísica, o yo: Transeúnte de todo —hasta de mi propia alma—, no pertenezco a nada, no deseo nada, no soy nada: centro abstracto de sensaciones impersonales, espejo caído sintiente vuelto hacia la  variedad del mundo. Con esto, no sé si soy feliz o desgraciado; ni me importa."

"Toda la literatura consiste en un esfuerzo por tornar real a la vida. Como todos saben, hasta cuando hacen sin saber, la vida es absolutamente irreal en su realidad directa; los campos, las ciudades, las ideas, son cosas absolutamente ficticias, hijas de nuestra compleja sensación de nosotros mismos. Son intransmisibles todas las impresiones salvo sí las convertimos en literarias. Los niños son muy literarios porque dicen como sienten y no como debe sentir quien siente según otra persona.
Un niño, al que una vez oí, dijo, queriendo decir que estaba al borde del llanto, no «tengo ganas de llorar», que es lo que diría un adulto, es decir, un estúpido, sino esto: «Tengo ganas de lágrimas.» Y esta frase, absolutamente literaria, hasta el punto de que resultaría afectada en un poeta célebre, si él la pudiese decir, alude decididamente a la presencia caliente de las lágrimas rompiendo en los párpados conscientes de la amargura líquida. «¡Tengo ganas de lágrimas!» Aquel niño pequeño definió bien su espiral. ¡Decir! ¡Saber decir! ¡Saber existir por medio de la voz escrita y la imagen intelectual! Todo esto es cuanto la vida vale: lo demás es hombres y mujeres, amores supuestos y vanidades falsas, subterfugios de la digestión y del olvido, gentes que se agitan, como bichos cuando se levanta una piedra, bajo el gran pedrusco abstracto del cielo azul sin sentido".

Fernando Pessoa
El libro del  desasosiego

Fundamento y vaciamiento


"No debes tus buenos zapatos a la benevolencia del zapatero, sino a su interés.
Serían tanto peores cuanto más los debieras a su benevolencia"

Adam Smith

lunes, 8 de abril de 2013

Luis Alberto Spinetta ( Acaso las sombras huyan)


Luis Alberto Spinetta (1950-2012).

                                 
   "¿Qué  nunca oíste la hojarasca crepitar?"
L.A.S.




sábado, 6 de abril de 2013

Matsuo Bashō (la vida es un Haiku)




"Sobre el tejado:
flores de castaño.
El vulgo las ignora"


Matsuo Basho 
(Oku no Hosomich)



viernes, 5 de abril de 2013

Jorge Teillier


"Mira los puentes que la lluvia hace transparentes
Anda al patio a oír crecer los naranjos" (Crónica del Forastero, 1968)




jueves, 4 de abril de 2013

Carla Cordua





Carla Cordua es una filósofa chilena (Premio Nacional de Humanidades, 2011) que no solamente admiro, sino que le tengo un cariño enorme y no sé por qué. Tenerle cariño a una persona que uno no conoce (solamente la vi una vez en una conferencia en la UDP), es raro. Pero creo que debe ser por su inteligencia,  por su serenidad y simpleza al expresarse, por su sencillez y talento al escribir tan lúcidamente sobre filosofía y literatura,  por escribir un libro tan extraordinario sobre Wittgenstein (mi filósofo favorito, el libro disponible online: http://www.memoriachilena.cl/archivos2/pdfs/MC0031092.pdf ),  por sus ensayos sobre escritores y poetas tan brillantes, como, "Pasar la raya", ediciones udp, 2007,  y también porque en sus entrevistas en la TV -que nunca me pierdo-  siempre es tan cordial frente a entrevistadores tan ignorantes;  nunca olvida la amabilidad y su encantadora sonrisa (vean la foto del post)
.
En fin, una mujer que se interesó por la filosofa en un país provinciano y de bárbaros (yo creo que ahí reside mi cariño, definitivamente), y que, a pesar de todo,  sigue escribiendo y sus  trabajos  continúan siendo  no solamente fundamentales para la filosofía de esta país, sino, también, para nuestra precaria cultura en general; ella y su marido, debo decir, el otro filósofo chileno eminente, Roberto Torretti.

Les cuento que anoche -a las 3:00 am, mientras degustaba un rico café haití de tercera división- escuchaba una entrevista de ella, y dio dos opiniones muy interesantes, entre otras también muy relevantes, pero  que  en esta oportunidad destacaré sólo dos. La primera sobre el movimiento estudiantil y, la otra, sobre nuestra clase dirigente.
Sobre el movimiento estudiantil dijo cosas como que este es un movimiento inspirado desde la "espontaneidad y el corazón", es un movimiento que nace del descontento, "desde la desigual distribución del bienestar", pero que no tiene una ·"inspiración filosófica", "no hay -en el movimiento estudiantil- una inspiración doctrinaria o teórica", como la tuvieron los movimientos universitarios de los 60. En circunstancias, en que "los filósofos tienen mucho que decir, todavía", señala Carla Cordua, para luego referirse a los comunistas, preguntándose si estos -los comunistas chilenos- estarán leyendo -ella está convencida que no-  a los actuales filósofos marxistas del mundo que están intentado reconstruir el comunismo, personajes como el filósofo francés, Alan Badiou, y el pintoresco filósofo esloveno, Slavoj Zizek, "autores radicales y feroces", sostiene la filósofa.

Luego, mi estimada Carla Cordua reflexiona agudamente sobre nuestra Burguesía o Clase dirigente chilena. Este punto me interesó muchísimo, porque yo opino exactamente igual, aunque lo que yo piense interese poco a este respecto. En fin, ella se refiere de esta manera a nuestra burguesía:

"Hemos inventado en América, sin quererlo, una especie inusitada de clase social, una burguesía radicalmente inculta".

En Europa, indica Carla Cordua,  donde nació esta clase dirigente, "era la clase culta, la clase que se exigía a sí misma, que producían hijos para que se dedicaran a la ciencia, al servicio aunque el retorno económico no fuera lo suficiente; aquí, eso, no existe". "Los burgueses en Chile no entienden la sociedad en que viven, no entienden lo que es lo Público, están sumidos en un egoísmo individualista ciego incluso para su propia conveniencia", sentencia Carla Cordua.

Luego, sigue, "A la burguesía le cabe el rol de ayudar a levantar lo público a lo más alto posible, educar, compartir, servir a la justicia, servir a la alta cultura de un país. Aquí la burguesía educa a sus hijos para ganar plata, más plata, más de lo mismo, le enseñan a ganar más plata pero no para servir, no dan las gracias por su posición, no comparten, le tienen miedo a la cosa pública de lo puro bruto que son".

Bravo, querida Carla Cordua.....

Abajo el link de la entrevista:

Money (by Bertoni)



si lo pienso
todo el tiempo
lo que más quiero es dinero
quiero libros
y los libros cuestan dinero
quiero compactos
y los compactos cuestan dinero
quiero una casa para vivir contigo
y una casa cuesta dinero
quiero un taller para mis esculturas
y un taller cuesta dinero
quiero un impermeable
y un impermeable cuesta dinero
quiero un auto para sacarte a pasear
y un auto cuesta dinero
quiero que vayas a la Universidad
y la Universidad cuesta dinero
quiero que comas bien
y la comida cuesta dinero
quiero que viajes a Tánger
y viajar cuesta dinero
te quiero a ti
y tú quieres dinero.
¿Qué más puedo querer
si no es dinero


¡eres una endomorfa!



                                        Claudio Bertoni

Alienación política


No le(s) creo......

Que alguien distinga a la Concertación de una coalición de centro derecha. Imposible.....


(foto, diario La Tercera)

miércoles, 3 de abril de 2013

El habitar humano





En este segregado e inhumano país, o mero paisaje, lo mismo da, ¿tienen la misma dignidad real un conserje que un ingeniero comercial? ¿Los privilegiados universitarios chilenos (de las universidades más selectivas y no las otras, las de tercera división donde asisten los hijos de los trabajadores)  podrán  convivir realmente con los hijos y padres trabajadores de la clase media y clase baja de modesto origen económico,  que habita en las orillas de Santiago? ¿Un auxiliar de colegio junto a su familia podrá algún día veranear con la familia de un abogado porque son amigos de toda la vida, se criaron en el mismo barrio, son vecinos,  y salen a comer todos los fin de semana? ¿Y la mujer de un economista, se podrá tomar algún día un café con su amiga, esposa del dueño del minimarket de la esquina, luego de ir a buscar a sus hijas al colegio donde también asisten las hijas de su amiga porque justamente viven a media cuadra de distancia? ¿Qué entiende este país por educación? ¿Competencia? ¿Negar al otro, para así YO tener éxito?  ¿Qué entendemos por el habitar humano? ¿Qué carajo entiende este país por libertad? ¿Qué entendemos por prestigio? ¿Acaso pasar por la universidad te dota a ti de una virtud, de una inteligencia, de una dignidad, de una decencia, de una excelencia, de una bondad que para el que no puede asistir le están vedados de manera absoluta? ¿Acaso vivir en un barrio orillero de Santiago te hace indigno y te avergüenza decirlo en público o en una entrevista de trabajo?  ¿Y los  nuevos profesionales exitosos, deben dejar su comuna y trasladarse a un barrio bien, de "gente como uno",  y así encontrarse con gente próspera, rubia y feliz? ¿Debo sentir repugnancia por el otro, especialmente cuando vamos bajando y la cosa se empieza a volver severa y peligrosamente morena? ¿Se podrá algún día en este remoto país tratar al otro como un igual, con los mismos deseos, expectativas,  sueños, y derechos que pueda yo también anhelar? ¿O para ganarme el ticket en el cielo o cumplir uno de los requisitos para ir a estudiar a alguna universidad anglosajona, me basta con cumplir con la miserable caridad de hermano menor en un campamento de verano patético y olvidable, en que finjo ser solidario por una semana con el otro, mi prójimo, que, por regla general, es moreno, sin lenguaje, excluido, de escuela pública y pobre, y así poder, luego,  volver satisfecho de mí mismo a mi casa convencido de mi tarea y de mi virtud cristiana?

¿Es posible vivir en uno de los países más neoliberales del planeta tierra?

¿Es posible que este curioso paisaje, incidente del mundo,  le haya encomendado el bienestar de sus hijos a los economistas, estos despreciables personajes contemporáneos que tienen la mirada tan estrecha y unidimensional del fenómeno de la vida? Donde hay vida y dignidad,   ellos ven incentivos e índices macroeconómicos, donde faltan camas y médicos para atender en hospitales públicos, existe pleno empleo,  donde falta agua potable y electricidad en varias regiones de este país,  ellos, luego, hablan de superávit estructural. ¿Son humanos los nuevos oráculos de delfos?

¿Es compatible la amistad y la fraternidad en este error geográfico?

¿Es compatible la vida humana en esta tierra de separados pero iguales?

Sí, es posible, en nombre de la ficticia libertad que creen justificar.

Mejor voy por mi café para aliviar un poco mi pena.

Fin.

Más allá.....


"Quisiera ir más allá del lenguaje, dejarme llevar por una poesía en estado puro, una poesía creada por gestos y por los ritmos de la danza; es decir, por el ser en ebullición.

                                                                                                 J.M.G. Le Clézio

"Todo lugar es proyectado desde adentro"*





"
Sólo la vida puede conocer la vida"

                                      Hans Jonas


No existe un afuera, un mundo físico/objetivo independiente de nuestra percepción. Un "Mundo pre-dado", como diría el brillante -el mejor de todos- Francisco Varela, en su extraordinario libro "El Fenómeno de la Vida": "La realidad -advirtió Varela- no es algo dado: es dependiente del que percibe, no porque éste "construye" el mundo en forma antojadiza, sino porque lo que cuenta como mundo relevante es inseparable de la estructura del que percibe"

¿Qué vino primero, el mundo y sus leyes físicas, o la imagen que se representa en nuestro cerebro?

Para Varela: "El objeto surge como fruto de nuestra actividad, por lo tanto, tanto el objeto como la persona están co-emergiendo, co-surgiendo"


Ahora bien, lo interesante de todo esto, es lo que existe antes de nuestra conciencia y percepción que viene programada o pre-figurada desde nuestro lenguaje. Lo extraordinario será que algún día el ser humano logre descubrir esa zona muda anterior, esa zona pre-consciente, no-lingüística ( esto es importante, porque la fenomenología y este tema que estoy hablando aquí no puede ser expresado a través del lenguaje , al hablar de la realidad,valorándola, estiramos el lenguaje hasta romperlo y caemos en un sinsentido lógico o, lo que es lo mismo, desbordamos los límites del lenguaje y caemos en un delirio lingüístico absurdo, como por ejemplo, pensar que lo que siente un padre ante la muerte de un hijo sea dolor (palabra vacía). Silencio, contemplación y la inmediatez de la experiencia, esas son las herramientas para empezar, porque "de lo que no se puede hablar, mejor es callar la boca", párrafo final del Tractatus de Wittgenstein), esa zona pre-reflexiva, ese verdadero planeta que tenemos remotamente escondido en nuestra mente, todo ese inmenso mundo -que no es mundo pero debo designarlo de algún modo-  que es anterior al conocimiento y a nuestra conciencia, vuelvo a repetir, es, finalmente, el presupuesto de toda vida humana. Cuando se logre ese verdadero "despertar", ese, por fin,  estar ahí, completamente consciente de nuestra realidad inmanente y fenomenológica, podremos prescindir de esa estrecha "teoría de Dios" que nos impusieron en Occidente hace más de 2000 mil años. Mientras tanto, y como sentenció alguna vez Nicanor Parra:


"Silencio mierda/ con 2000 años de mentira basta!"


* El título de este post lo tomé prestado de un hermoso poema de Óscar Hahn, llamado "Ningún lugar está aquí o está ahí".

**Foto: Litografía Hand with reflecting Sphere, de M.C. Escher

martes, 2 de abril de 2013

El estar ahí (o las Calles de Borges)



Comienzo arbitrariamente este espacio banal y ligero -de notas y breves observaciones sobre filosofía y poesía, veredas y árboles, lluvia y sosiego, política y democracia-  con un poema que leí hace algunos años y que no olvidé jamás; "ya es mi entraña". Este es un poema que escribió Borges en su juventud, en esa época en la que el escritor argentino le cantó a los arrabales, a las casitas bajas que apenas se asoman, a los atardeceres, a Evaristo Carriego y su "chusma cósmica sagrada".

Este poema se llama, "Las Calles", de su extraordinario libro "Fervor de Buenos Aires" de 1923 (si no me falla la memoria).

Antes de irme, debo advertirles que cuando leí este poema,  me imaginé mi calle San Pablo (pero no su versión céntrica, sino la del otro lado, esa que pende de un hilo, la más severa, la del intenso, sufrido y triste sector Poniente de Santiago).



LAS CALLES

Las calles de Buenos Aires
ya son mi entraña.
No las ávidas calles,
incómodas de turba y de ajetreo,
sino las calles desganadas del barrio,
casi invisibles de habituales,
enternecidas de penumbra -y de ocaso
y aquellas más afuera
ajenas de árboles piadosos
donde austeras casitas apenas se aventuran,
abrumadas por inmortales distancias,
a perderse en la honda visión
de cielo y de llanura.
Son para el solitario una promesa
porque millares de almas singulares las pueblan,
únicas ante Dios y en el tiempo
y sin duda preciosas.
Hacia el Oeste, el Norte y el Sur
se han desplegado —y son también la patria— las calles;
ojalá en los versos que trazo
estén esas banderas.