
"Sólo la vida puede conocer la vida"
Hans Jonas
No existe un afuera, un mundo físico/objetivo independiente de nuestra percepción. Un "Mundo pre-dado", como diría el brillante -el mejor de todos- Francisco Varela, en su extraordinario libro "El Fenómeno de la Vida": "La realidad -advirtió Varela- no es algo dado: es dependiente del que percibe, no porque éste "construye" el mundo en forma antojadiza, sino porque lo que cuenta como mundo relevante es inseparable de la estructura del que percibe"
¿Qué vino primero, el mundo y sus leyes físicas, o la imagen que se representa en nuestro cerebro?
Para Varela: "El objeto surge como fruto de nuestra actividad, por lo tanto, tanto el objeto como la persona están co-emergiendo, co-surgiendo"
Ahora bien, lo interesante de todo esto, es lo que existe antes de nuestra conciencia y percepción que viene programada o pre-figurada desde nuestro lenguaje. Lo extraordinario será que algún día el ser humano logre descubrir esa zona muda anterior, esa zona pre-consciente, no-lingüística ( esto es importante, porque la fenomenología y este tema que estoy hablando aquí no puede ser expresado a través del lenguaje , al hablar de la realidad,valorándola, estiramos el lenguaje hasta romperlo y caemos en un sinsentido lógico o, lo que es lo mismo, desbordamos los límites del lenguaje y caemos en un delirio lingüístico absurdo, como por ejemplo, pensar que lo que siente un padre ante la muerte de un hijo sea dolor (palabra vacía). Silencio, contemplación y la inmediatez de la experiencia, esas son las herramientas para empezar, porque "de lo que no se puede hablar, mejor es callar la boca", párrafo final del Tractatus de Wittgenstein), esa zona pre-reflexiva, ese verdadero planeta que tenemos remotamente escondido en nuestra mente, todo ese inmenso mundo -que no es mundo pero debo designarlo de algún modo- que es anterior al conocimiento y a nuestra conciencia, vuelvo a repetir, es, finalmente, el presupuesto de toda vida humana. Cuando se logre ese verdadero "despertar", ese, por fin, estar ahí, completamente consciente de nuestra realidad inmanente y fenomenológica, podremos prescindir de esa estrecha "teoría de Dios" que nos impusieron en Occidente hace más de 2000 mil años. Mientras tanto, y como sentenció alguna vez Nicanor Parra:
"Silencio mierda/ con 2000 años de mentira basta!"
* El título de este post lo tomé prestado de un hermoso poema de Óscar Hahn, llamado "Ningún lugar está aquí o está ahí".
**Foto: Litografía Hand with reflecting Sphere, de M.C. Escher
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